Tour 2020 con Vinos de Francia; Día de relax: Porto Dow’s Finest Reserve

Estoy tan exhausto como los ciclistas que terminaron el domingo el Tour de France 2020 en los Campos Elíseos en París. Y tan feliz como ellos después del extenso camino recorrido, el esfuerzo entregado y el haber cumplido un reto personal.

Hoy es mi primer día de relax después de más de tres semanas. No ha sido simplemente de descanso como los dos lunes anteriores, en los que tenía el compromiso de escribir mi análisis de cada fase del Tour y sus perspectivas para el diario El Espectador. No es descanso, es relax, con la ventaja de no tener más obligación periodística y poder suspender mis tareas por unos días. Puedo celebrar y disfrutar del ocio, igual que el nuevo campeón, Tadej Pogacar.

Me siento probablemente más agotado que los valientes ciclistas que llegaron a la meta, porque mi extenuación, además de física, es mental. Mi cerebro fue exprimido a un ritmo creativo y frenético que no recordaba desde mis buenos tiempos de director de programas noticiosos en Caracol Radio -hace 30 años-, cuando la adrenalina descargada por conseguir y presentar primero la información, dar paso a los periodistas, coordinar las transmisiones y hablar en permanencia al micrófono, te dejaba a veces “como un trapo exprimido”.

Así estoy, cual ciclista que no tiene más energía en sus piernas , algo que viví levemente cuando practiqué de aficionado . Hoy mi caso es probablemente de desfallecimiento neuronal luego de 22 días escribiendo sin parar sobre el Tour, para El Espectador y mi proyecto “Tour 2020 con Vinos de Francia”, que inició como un sueño de lunático y concluye como una celebración feliz con recibimiento cálido y una aceptación inesperada. A todos los lectores gracias!

@Rincondecata y su inédito Tour 2020 con Vinos de Francia llegaron a la meta con vuestro apoyo. Gracias!

Mientras me fumo mi pipa en la terraza y disfruto un económico y energizante vino de Porto al caer la tarde gris londinense, valoro aún más este momento sin compromiso, ese espacio casi obligado de 30-40 minutos para desconectarme del computador; esencial para no perder el juicio. Pocas veces hubo tiempo diferente a escribir y escribir, con el estrés del desafío, los horarios trastocados, el cansancio de mis glúteos, la dieta diurética, las gotas humectantes y decenas de notas, catálogos y apuntes vinícolas en mis libretas Moleskine. Sí, soy de los que todavía toma notas a mano y recurre a ellas con paciencia.

A quién se le ocurre mezclar vinos con ciclismo? Y con el Tour de Francia?, Qué tiene que ver?, me preguntaron algunos de mis amigos. A otros les pareció una idea interesante pero dudaban que pudiera completarla, excepto Pablo Arbeláez, uno de los mejores periodistas deportivos de Colombia, especializado en ciclismo y amigo firme desde hace 40 años quien creyó que era un enfoque muy novedoso. Y mi adorada esposa Elizabeth, a quien varios de mis lectores conocen, quien desde el instante primigenio me respaldó y me animó. Genial idea!, Nadie lo ha hecho!. Dale!, me dijo el domingo 23 de agosto -seis días antes de largar el Tour- al contarle el plan que daba vueltas en mi cabeza desde inicios de mes cuando se reinició en firme la temporada ciclística, aunque todavía con los temores del Covid-19.

Nunca imaginamos que esta odisea iba a tener un trajín de locos por la diferencia horaria, las apariciones con el canal YouTube de El Espectador analizando las etapas (independiente de los cuatro artículos especiales en el Tour), por supuesto ver las etapas, realizar las fotografías de los vinos, decantar algunos de ellos, el viaje a la cava por las botellas (no todas estaban en casa), cocinar y armonizar gastronómicamente los vinos abiertos, hacer memoria, buscar historia, investigación, escribir, poner vínculos, editar fotos, etc, etc…No me enloquecí de milagro. Y fueron ciertamente muy buenos vinos.

El dulzor del vino de Porto matiza el tabaco de mi pipa.

Menos mal que tuve la fuerza de mi ángel guardián, Elizabeth, para acompañarme…y soportar mi estrés del cierre, las correcciones finales tarde en la noche, y varias veces a la madrugada, la distribución en las redes, que Facebook, que WhatsApp, que Twitter, y como consecuencia la falta de sueño (4 horas diarias en promedio desde el 28 de agosto) y los letargos, de los que me sacudía con varios cafés colombianos, cual reminiscencia de mis años 80 en Caracol. Por fortuna, en Londres hizo un clima soleado muy agradable durante este período vivido al ritmo del McLaren de mi ídolo Ayrton Senna y me permitió hacer las fotos, y almorzar o cenar en la terraza, retomar oxígeno, apaciguar el aislamiento social y no perder la concentración y la prosa.

Claro que ha sido una locura, pero logramos coronar nuestro Tour 2020 con Vinos de Francia con la misma pasión de mi primer Blog  tras un largo paréntesis de 13 meses desde el triunfo de Egan Bernal en el Tour 2019, luego del cual mi pluma misteriosamente se secó.

Volvió a fluir el 29 de agosto pasado con el Blog abrebocas de la edición 107 del Tour que partió en Niza, en la aristocrática Costa Azul francesa, y luego corrió a borbotones hasta París. Hemos llegado sin mayores pinchazos, excepto algunas canas de más y ojeras en los párpados. El esfuerzo fue titánico y me gradué de adivino, a medias.

A propósito del nuevo campeón 2020, con el cual gané mi apuesta, escribí esto antes de salir de Niza: Hay otros llamados al protagonismo y creo que el cambio de guardia y relevo generacional que inició Bernal el año anterior, es una realidad que mostrará claramente el Tour 2020. El líder de la escuadra UAE Emirates, el portentoso esloveno de 21 añosTadej Pogacar, es un “gallo tapado” y puede ser la gran sorpresa. Acerté parcialmente, porque al comparar mis vaticinios con los resultados, reconozco que a mi bola de cristal le faltó luz.

Campeón o Podio: Egan Bernal, Tadej Pogacar, Tom Dumoulin, Miguel Angel López.

Top-10: Primoz Roglic, Nairo Quintana, David Gaudu, Guillaume Martin, Julian Alaphilippe, Emanuel Buchmann, Daniel Martínez, Mikel Landa, Richard Carapaz.

Otros (Top-20): Enric Mas, Thibaut Pinot, Pavel Sivakov, George Bennett, Fabio Aru, Romain Bardet, Richie Porte, Esteban Chaves.

Campeón de Montaña: Sergio Higuita, Julian Alaphilippe, Warren Barguil, Harold Tejada, Esteban Chaves.

Exigencia máxima, sueño mínimo y un buen Tour.

Creo que disfrutamos una carrera sensacional, un Tour histórico, y además pudimos aprender y conocer sobre algunos de los grandes vinos de Francia, de sus regiones, anécdotas, sus vínculos con Colombia y con Rincón de cata. Era una invitación a querer más el vino, perderle el miedo y ser su amigo. Era el objetivo y me alegra vuestro respaldo.

Un buen amigo me invitó a que la agregara gastronomía -la francesa es altamente reconocida- como hace La Gazzetta dello Sport, el famoso diario deportivo italiano fundado en 1896, que organiza el Giro d’Italia y que en cada jornada presenta rúbricas de turismo, gastronomía y vinos.

El tema es simplemente de recursos (humanos y financieros); los míos son los de un modesto periodista independiente al que tal vez leen o siguen mil personas (si me guío por Twitter). La Gazzeta es el diario más leído de Italia (365.000 ejemplares). Mi Blog es gratuito, libre, no tiene financiación ni compromiso comercial, pero estará agradecido con todos los que deseen y puedan aportar su grano, anónimo o público (**). El grupo editorial RCS al que pertenece La Gazzetta dello Sport tiene 3.200 empleados y es dueño del Giro desde su inicio en 1909, a diferencia del diario deportivo francés L’Équipe que adquirió los derechos del Tour de France en 1946 al diario L’Autoque creó la famosa carrera en 1903. Ven ustedes la diferencia. Pero juntos podremos seguir pedaleando con mejor ritmo, Citius, altius, fortius: Más rápido , Más alto, Más fuerte.

Desde la hermosa Florencia (Italia), mi gran colega del mundo del vino, Emanuele Pellucci, quien se inició en el periodismo deportivo y específicamente en el ciclismo, me escribió poco antes del primer descanso del Tour 2020: Caro Juan Carlos. Vedo i tuoi scritti sul Tour de France. Tutti i giorni stappi una bottiglia di vini francesi. Presto ci sara il giro d’italia: allora vini italiani? Farai lo stesso per il giro?

(Apreciado Juan Carlos. Sigo tus escritos sobre el Tour de France. Todos los días destapas una botella de vino francés. Pronto es el Giro d’Italia: entonces vinos italianos? Harás lo mismo para el Giro?).

Grazie Mille Emanuele!

Por el momento lo veo difícil. Debo revisar mi cava y establecer si tengo 21 vinos italianos de regiones o denominaciones de origen diferentes. Hoy he cumplido una semana sin pisar la calle, sólo hice las etapas del Tour 2020 con Vinos de Francia. Primero tengo que comprobar mis existencias porque estamos muy cerca de la partida y hay poco tiempo de planeación. Pero igual, algo haremos para destacar la segunda carrera por etapas más importante del mundo: La Corsa Rosa.

El vino de Oporto (en portugués vinho do Porto), es también conocido como oporto u porto (port en inglés) y pertenece a los vinos fortificados, a los que se les agrega brandy o aguardiente, tienen sabor dulce y un grado alcohólico de entre 20 y 25°. Este tipo especial de vinos se desarrolló en Portugal gracias al consumo y popularidad en Gran Bretaña que estableció muchas bodegas al amparo del monopolio de su comercio en el siglo XVIII.  De allí que muchas de las principales bodegas productoras tengan nombre inglés.

El vino de Oporto lo descubrí en mi Primera Comunión y me encantó por ser dulce. Gracias a su gran intensidad aromática y dulzor es muy interesante como aperitivo aunque también combina bien con ciertos quesos fuertes. Este compañero de mi relax esta tarde fue precisamente lo que necesitaba! Saúde!

RELAX: según el diccionario de la Real Academia Española es el “relajamiento físico o psíquico producido por ejercicios adecuados o por comodidad, bienestar o cualquier otra causa”. 

Tour 2020 con Vinos de Francia; Etapa 21: Margaux, Grand Cru Classé, Chatêau Dauzac 2011

El Tour de France 2020 quedará en la historia como uno de los más emocionantes, rápidos e intensos, con un final digno de un filme del mago del suspenso Alfred Hitchcock, y en el que se consagró un ciclista precoz y avasallante; el esloveno Tadej Pogacar, quien está llamado a ser uno de los grandes del mundo y marcar una época.

Tal vez la mayor enseñanza de la atípica edición 107 -retrasada dos meses debido a la pandemia del Covid-19- es la confirmación del talento que reinará en el circuito profesional del World Tour y una nueva era del ciclismo. Fue soberbio el ascenso del debutante Pogacar, un fenómeno de 21 años que dominó el Tour 2020, avasalló a sus rivales en la montaña, ganó tres etapas, y contra todos los pronósticos venció a su compatriota y favorito Primoz Roglic un día antes del final en París; fue una gesta épica. Este lunes descansará y celebrará un nuevo cumpleaños.

El niño prodigio esloveno "se regaló un Tour de Francia" para sus 22 años que cumple este lunes.

A lo largo de los 3.482 kmts entre Niza y París, Eslovenia y Colombia fueron los protagonistas permanentes de la carrera; Pogacar se coronó, los ciclistas colombianos iluminaron el Tour. Aunque las expectativas eran altas y se creía posible repetir la admirable victoria en 2019 de otro talento precoz, Egan Bernal, esta vez fue imposible. Sin embargo, incluso sin terminar en el podio, el ciclismo colombiano cumplió una de las mejores actuaciones colectivas en sus 37 participaciones en La Grande Boucle.

Como hecho elocuente, desde la segunda etapa y durante 20 días consecutivos, siempre hubo ciclistas colombianos en el Top-10, en varias etapas hubo cuatro y en en una ocasión ocuparon del tercer al sexto puesto. Seis de los 10 pedalistas colombianos que iniciaron el Tour, figuraron en algún momento en el Top-10 y tres de ellos estuvieron temporalmente en el podio; Egan Bernal, Rigoberto Urán y Miguel Angel “Supermán” López. Excepcional. Finalmente concluyeron dos entre los mejores; López (6°) y Urán (8°), y se ganaron dos etapas con Daniel Felipe Mártinez (24 años) y “Supermán” López (26 años). Desde la edición de 2018, no había un doble triunfo.

De Niza largaron 10 ciclistas colombianos y terminaron ocho, todos entre los cien primeros de los 176 iniciales. Se retiraron el debutante Sergio Higuita debido a una caída y el campeón Egan Bernal por desfallecimiento, ambos de 23 años. El doble subcampeón, Nairo Quintana, perdió su opción en la etapa 13 cuando sufrió una caída y terminó en un matorral de ortigas que le causaron ampollas, alergias y laceraciones. A punta de coraje llegó a París y finalizó 17° como segundo hombre de su escuadra francesa Arkéa-Samsic. Su compañero Warren Barguil fue 14°. Esteban Chaves llegó 23° y Daniel Felipe Martínez 28°, ambos delante de uno de los grandes favoritos derrotados, el francés Thibaud Pinot (29°). Luego finalizaron los gregarios, el novato de 23 años Harold Tejada (45°), y los socios de Quintana en el Arkea-Samsic, Winner Anacona (66°) y su hermano Dayer (95° ), otro debutante.

El balance final es entonces muy positivo para Colombia, aunque las expectativas iniciales eran más altas. Al Tour van los mejores ciclistas del mundo, todos los que terminan son valientes, los triunfos son selectos y los campeones unos pocos elegidos, cuando las circunstancias adecuadas se cumplen.

Château Dauzac con el ciclismo colombiano

Mi vino seleccionado para cerrar el Tour 2020 con Vinos de Francia y brindar por los ciclistas colombianos, es un Grand Cru Classé de Burdeos, el primer nivel de la emblemática región de los viñedos más importantes del mundo: Château Dauzac, una bodega histórica en la denominación Margaux, cuyos terrenos datan de 1.190, hace 830 años. Originalmente fueron del Rey de Inglaterra, Ricardo I “Corazón de León”.

Hoy, Château Dauzac pertenece al empresario francés Christian Roulleau, fundador de SAMSIC, el patrocinador principal del equipo Pro-Continental Arkéa-Samsic que lidera el gran ciclista colombiano Nairo Quintana y en el que figuran su hermano Dayer y Winner Anacona. Todos ellos llegaron a París.

Château Dauzac es una de las selectas bodegas incluidas entre los 60 Crus de la Clasificación Oficial de Vino de Burdeos de 1855. Uno de sus privilegios es que el viñedo de 49 hectáreas está localizado en un único terreno alrededor del Castillo y que 45 de ellas sirven para elaborar los vinos de la denominación Margaux. De las otras cuatro hectáreas se produce un Haut-Médoc. Pero la propiedad completa tiene una extensión de 120 hectáreas, la mayoría de bosques que protegen los viñedos de los vientos oceánicos y favorecen un clima temperado benéfico para las vides. Hay plantado un 60% de Cabernet Sauvignon y un 40% de Merlot, la mezcla característica de los vinos de Burdeos.

Los vinos de Dauzac los conocí hace más de 15 años y he seguido la evolución y modernización de la bodega, que perteneció anteriormente a la compañía de seguros MAIF y gerenciaba el grupo vinícola André Lurton. Entre 2004 y 2013, el Château Dauzac lo dirigió una de las hijas de André, mi buena amiga Christine Lurton-Bazin de Caix. Hoy es la responsable de comunicaciones del Grupo Lurton y la bodega la dirige el dinámico Laurent Fortin, quien la remplazó.

Christine adelantó el proceso de renovación de la bellísima propiedad, que tiene un lago artificial en medio del Castillo (sede de las oficinas), la bodega de vinificación y un edificio de arquitectura clásica para las catas y presentaciones de los vinos. Y luego Laurent dio otro gran paso adelante al cambiar los tanques de fermentación a las novedosas cuvas en madera de roble troncónicas de doble duela con una franja transparente para seguir visualmente el proceso, similares a las que instaló en 2011 el famoso Château Mouton-Rothschild, una de las bodegas ícono en el mundo.

El vino con el que concluye nuestro Tour es de la cosecha 2011, relativamente joven, pleno de fruta roja macerada, vigoroso pero suave y armónico, con toques minerales suaves y algo de pimienta. Fue una combinación perfecta para nuestro almuerzo final del Tour, un cocido de filetes de cerdo en trozos, adobado con jengibre, salsa india de korma (cúrcuma y coco), tomate y cebolla shallot picados y limón rallado. De acompañamiento arroz Basmati.

Final perfecto de un Tour intenso, dramático e inolvidable, tras 21 etapas (vinos) plenas de emoción, pasión y sabor. Este brindis final es entonces por el Tour, los ciclistas, el campeón, los colombianos que compitieron y todos los valientes que llegaron a París. Gracias por acompañarlos y disfrutar las emociones del ciclismo y de los buenos vinos de Francia.

Salud!, Santé!

* Sitio web del Château Dauzac: www.chateaudauzac.com

SAMSIC: El Grupo Samsic es joven pero dinámico. Su historia comenzó apenas en 1986 cuando la familia Roulleau, en cabeza de Christian, inició un negocio de limpieza industrial. El nombre SAMSIC deriva del acrónimo Sociedad de Aplicación y Mantenimiento de Superficies Industriales y Comerciales. El nombre ya no refleja la dimensión de la firma, que tiene 93.000 empleados y se ha expandido a nivel internacional como compañía de servicios a las empresas. Anualmente realiza negocios por valor superior a los €2.6 billones en operaciones en Francia, Bélgica, Suiza, Rumania, Croacia y Gran Bretaña. Es considerada una compañía líder en servicios integrales de negocios para empresas dedicadas al ambiente laboral y Recursos Humanos. Desde 2004 inició como parte de su proceso de diversificación, inversiones como socio del Club de Fútbol Rennes, de la primera división francesa y en 2017 en el equipo de ciclismo Fortuneo-Samsic, que desde 2019 cambió sus colores a rojo y el nombre a Arkéa-Samsic. Desde diciembre del año anterior es propietario del Château Dauzac, quinto Grand Cru Classé de Burdeos en la denominación Margaux, considerados los vinos más elegantes y delicados en el área de Médoc y cuyo emblema es el mundialmente famoso Primer Cru Classé, Château Margaux. 

 

Tour 2020 con Vinos de Francia; Etapa 20: Rodica Truške Rdeče Reservé 2006 (Istria, Eslovenia)

El ciclismo mundial tiene un nuevo “monstruo”: el esloveno Tadej Pogacar, el talento insolente.

La aparición del nuevo fenómeno tiene pocos antecedentes. En su debut en el Tour de Francia 2020, ganó tres etapas, la última este sábado en la contra-reloj individual, y a dos días de cumplir 22 años se convirtió en el segundo ciclista más joven en conquistar el Tour de Francia, 14 meses después del colombiano Egan Bernal. Sólo los supera el francés Henri Cornet, el campeón de 1904 a los 19 años y 352 días.

El domingo, los corredores de “La Grande Boucle” -la prueba por etapas más importante del mundo,- transitarán los últimos 122 kmts del llamado “paseo de la victoria” hasta París, acompañando al mejor ciclista, al más combativo, el más fuerte, el mejor escalador, el más joven, el que dio el espectáculo y venció en el momento decisivo y en el ejercicio individual a su compatriota de 30 años, Primoz Roglic, el líder del dominante equipo holandés Jumbo-Visma.

Otro nuevo fenómeno del ciclismo mundial que confirma en el Tour de France, un presente y futuro brillantes.

El de este sábado fue uno de los finales más épicos en la historia del Tour de Francia, únicamente comparable en tiempos modernos al triunfo del estadounidense Greg LeMond el 23 de julio de 1989, cuando en el año del bicentenario de la revolución francesa destronó en la última etapa al líder y favorito francés Laurent Fignon. Fueron 8″ los que separaron a ambos ciclistas en la etapa sobre 24.5 kmts entre Versalles y los Campos Elíseos; la diferencia más estrecha hasta hoy en el Tour. Fignon había partido con 50″ de ventaja.

Igual que en el caso de Roglic y Pogacar en 2020, Fignon sólo ganó una etapa ese año y LeMond tres. Fue el año de mi llegada a Europa y aquel domingo viví esa jornada inolvidable en París con mi hermano escritor Manuel José, y mis grandes colegas periodistas especializados en ciclismo, Pablo Arbeláez del diario El Colombiano y Rafael Mendoza de El Espectador, diarios nacionales con los que he estado vinculado desde mis primeros años. Dos semanas antes nos habíamos reunido en el famoso autódromo de Spa-Francorchamps, donde el mexicano Raúl Alcalá ganó la cuarta etapa (su primera en el Tour) corriendo para la escuadra holandesa PDM que desapareció tres años después.

Pero en esta ocasión, 31 años después, la dimensión de la victoria y de la derrota es mayor, y la emoción, a distancia, en Londres, fue incluso superior. Roglic, dominador y aparentemente el más fuerte, no había hecho ningún ataque serio a lo largo de 19 días de carrera y estuvo siempre respaldado por una escuadra poderosa que lo dejó a las puertas del título con 57″ de ventaja. Llegó exhausto a la meta en La Planche des Belles Filles -que traduce coloquialmente como el tablero de las niñas guapas- y perdió 1’56″ con Tadej. Pocos imaginaban una demostración tan avasallante del debutante y un desplome tan brutal del favorito quien tuvo que contentarse con el subtítulo. En mi primer Blog antes de iniciar el Tour 2020, había anunciado el relevo generacional y advertí que Tadej Pogacar sería la revelación de la carrera y lo di como “gallo tapado”, la gran sorpresa. Respondió a mi vaticinio.

Para los colombianos, la jornada fue agridulce: Mientras el veterano Rigoberto Urán mantuvo su 8° puesto y Nairo Quintana el 17° a pesar de sus heridas y laceraciones en el cuerpo, el fogoso debutante Miguel Angel López tuvo -igual que Roglic- su peor día y cayó del podio al sexto puesto. El curtido australiano Richie Porte logró el 3er lugar, a los 35 años, en su décima participación en el Tour y tras 11 temporadas profesionales. El hombre de Tasmania cumplió así su sueño de infancia. El año próximo regresará al equipo Ineos para cerrar su ciclo.

Un Gran Vino para saludar al nuevo Campeón del Tour de France y honrar la amistad eslovena.

El triunfo de Pogacar confirma el advenimiento de una nueva era, la de los jóvenes prodigios, y el principio de una década que se anticipa apasionante para el ciclismo. Cuando en julio del año pasado el director del Tour de France, Christian Prudhomme, saludó en los Campos Elíseos la aparición de Egan Bernal como el nuevo monstruo y consideró que comenzaba con su victoria una nueva época del ciclismo mundial, expresó el anhelo de que surgiera un rival de postín para disputarle las grandes Vueltas y victorias.

“Así como Roger Federer tiene a Rafael Nadal, quisiera que Egan tuviera su Nadal para grandeza del ciclismo”, dijo. No tuvo que esperar mucho. Si los duelos Ayrton Senna-Alain Prost engrandecieron la Fórmula Uno en los años 80, y las batallas Federer-Nadal el tenis de este siglo, la década que comienza será probablemente la de Egan vs Tadej.

Ambos ciclistas son talentos precoces, similares en su desarrollo y biotipo, pero diferentes en su estilo de correr. Egan Bernal es cerebral, no desperdicia esfuerzos, es más racional, menos emotivo. Tadej es arrojo y explosividad, al estilo de los grandes ciclistas de ataque, como demostró en Septiembre pasado en su debut en la Vuelta a España cuando ganó 3 etapas y terminó 3° y fue el mejor entre los jóvenes.

La suerte me acompañó!

Lo refrendó hoy en el Tour cuando logró su tercera victoria de etapa y asumió todos los lideratos, excepto la camiseta verde de los puntos. “No sólo es su fuerza física sino su confianza. Tiene la valentía de arriesgar su posición en la general, atacando”, había dicho su director en el equipo UAE-Emirates, Joxean Fernández. El duelo Tadej vs Egan será un deleite para los aficionados y practicantes del deporte más duro del mundo.

Para Eslovenia, un país de apenas 2 millones de habitantes y poco más de 20.000 kmts2 de superficie, que surgió en Julio de 1991 tras la disolución de Yugoslavia, la presentación de sus pedalistas (1° y 2° en el Tour) es notable. Mi gran amigo enólogo David Bratoz me expresó con emoción que nunca esperaban un resultado tan destacado y que ello fomentará la practica de un deporte que crecía a la sombra del basquetbol profesional y de sus dos grandes figuras en la NBA de Estados Unidos; Goran Dragić del Miami Heat y “el niño maravilla”, Luka Dončić de los Dallas Mavericks, también de 21 años como Tadej Pogacar.

Los eslovenos son gente amable y disciplinada con una herencia católica muy fuerte (el 80% de la población). Es un país con montañas alpinas (los Alpes Julianos), enclavado entre Italia, Croacia, Austria y Hungría. Su industria vinícola es muy extendida y anterior a los romanos que llevaron las vides a Francia, España y Alemania. Hay más de 28.000 bodegas en un país apenas más grande que el departamento del Huila, que sólo exporta 8 millones de botellas de vino de los 120 millones que produce anualmente.

Eslovenia, país de vinos

Conozco los vinos eslovenos desde 2008 cuando los caté por primera vez en Londres y a lo largo de estos 12 años he conocido muchos productores, enólogos y catadores fantásticos, aprendido de su industria y establecido amistades firmes con algunos de ellos, como Marin Berovic, Uroš Bolčina, David Bratoz y Marinko Rodica, cuyo vino tinto Top decidí descorchar. El Tour 2020 con Vinos de Francia, habla hoy esloveno y quiere saludar la victoria merecida de Tadej Pogacar y honrar la amistad recibida.

Eslovenia es uno de los países vitivinícolas del centro europeo con mayor diversidad de uvas plantadas, incluyendo las autóctonas blancas como Ranina (Bouvier), Klarnica, Ranfol, Vitovska (Garganja), Zelen y Pinela (Pinello) y la tinta Žametovka (Blauer Kolner o Black Velvet) con más de 40o años de historia. Algunas de ellas se encuentran igualmente en Italia -Venecia y el Friuli-, Hungría y Croacia, con otros nombres. Su industria estuvo oculta por los años del comunismo en el este de Europa, aunque Yugoslavia fue uno de los países “más libres” y su proximidad a Italia y Austria aliviaban los controles. De hecho, Eslovenia fue la primera República de la ex-Yugoslavia en ser reconocida por la Unión Europea en 1991 con el liderazgo del canciller alemán Helmut Kohl.

Y así como el ciclismo renació y el nuevo país organizó por vez primera el Tour de Eslovenia en 1993, la industria vinícola empezó a reverdecer. Hoy día, el país se divide en tres grandes regiones productoras: Podravje, al noreste, donde domina la elaboración de vinos blancos frescos y ligeros para consumo diario con la uva Ranfol (con la que también se producen espumantes) y una mínima producción de Blauer Kolner, conocida localmente como Žametna črnina; Posavje, donde dominan las uvas tintas en tres subregiones: Dolenjska (con su vino Cviček), Bizeljsko-Sremič y Bela Krajina. Hay una gran diversidad de vinos, desde tintos claros y blancos hasta espumosos como el de la famosa bodega Istenič.

La tercera región y la más importante es Primorska, al suroeste, en los límites con Italia y el mar Adriático, donde los suelos formados por rocas sedimentarias de caliza y pizarra (flysch) intercalados con arcilla y limo de origen sedimentario componen diferentes terruños, como el muy especial Terra Rossa (tierra roja).  Gracias al clima mediterráneo, con veranos cálidos e inviernos suaves, la región es ideal para la producción de vinos tintos y el dominio de variedades internacionales como Cabernet Sauvignon, Merlot y el Refošk (Refosco en Italia). En Primorska se elaboran los vinos más complejos, entre los cuales se destacan los de mezcla y el conocido Terán, a partir de la uva Terrano, una variedad del Refosco que sólo se elabora en la zona de Terra Rossa, en Karst. Hay cuatro subregiones: Vipava (donde se producen mayoritariamente blancos con las uvas Zelen y Pinela (su origen data de 1.300), Karst o Kras (mayoritariamente vinos blancos) y las más conocidas Brda (Colio en italiano) e Istra (Istria) donde los vinos tintos y dulces son la especialidad.

Istria es una península compartida por Italia, Eslovenia y Croacia, al norte del Mar Adriático, donde la uva Refošk es dominante y se mezcla principalmente con Cabernet Sauvignon y Merlot. Está igualmente plantada la Malvasia (Malvazija Istriana), la uva blanca semi-aromática que en Italia está muy extendida en Venezia, Friuli y el Veneto. Esta conexión italiana es muy marcada, hasta el punto que el Refošk es conocido como Terrano en la frontera con Friuli-Venezia Giulia, en tanto que al oeste, cerca de Verona, se le considera la uva padre de la Corvina, la gran de los vinos de Valpolicella, incluyendo el Amarone, el Valpolicella Superiore Ripasso y el Recioto della Valpolicella.

Hay otro hecho significativo del aporte de Eslovenia al vino del mundo.  El Concurso Internacional Vino Ljubljana es el más antiguo reconocido por la Organización Internacional de la Viña y el Vino  (OIV). Su primera edición fue en 1955 y ha realizado 60. Desafortunadamente por problemas económicos, la crisis política interna que sólo se resolvió en Mayo pasado y además la pandemia del Covid-19, no se ha podido organizar desde hace dos años. Pero su aporte científico al vino es altamente valorado.

Pogacar, Roglic y Rodica

La etapa 20 del Tour 2020 me llevó al vino tinto Rodica Truške Rdeče Reservé 2006, producido por la bodega de Marinko Rodica en Istria. A Marinko lo encontré en Londres hace 12 años durante una presentación de los vinos de Eslovenia y nos hemos encontrado en diversas ocasiones. La primera aproximación a sus vinos fue su llamativa botella de cuello largo (exclusiva) y después la excelente calidad tanto en los blancos de Malvasía, como en los tintos de la línea reserva y los dulces.

El Tour 2020 con Vinos de Francia lo perdió Primoz Roglic la víspera de llegar a París.

El vino Truške Rdeče Reservé (Truske tinto reserva) 2006, lo había conservado en mi cava porque Marinko me explicó que el producía vinos para guarda. La ocasión de hoy ameritaba abrir esa botella que gentilmente me ofreció y fue una revelación: un vino de reserva en perfecto estado de evolución, pleno de color y vigor, con aromas de fruta roja macerada, notas muy suaves de pimienta blanca y excelente cuerpo y textura envolvente en el paladar con fuerza y gran persistencia después de más de 10 años en botella.

Este es un vino que se cría durante 30 meses en barricas de roble usadas pero que antes tiene una larga maceración con los hollejos que le aportan la intensidad de color.  Es una mezcla de Refošk (45%), Merlot (35%) y Cabernet Sauvignon (20%).  Debido al Refošk, el vino tiene mayor acidez, lo cual favorece la guarda cuando se trata de un vino equilibrado.

La bodega produce hoy vinos orgánicos y sigue elaborando el Truške Rdeče Reservé y una gama de 16 vinos diferentes. El Truške conserva la misma mezcla, aunque ahora Marinko intenta madurar más tiempo el Refošk para lograr mayor estructura y menos acidez. Es la variedad tinta más difundida en Eslovenia pero se planta casi exclusivamente en la región vinícola de la costa de Istria. Marinko considera que la variedad Refošk es muy apropiada para mezclarla con Merlot para conseguir una acidez que mantenga el vino en buenas condiciones a lo largo de los años. En toda Eslovenia Refošk es la uva más plantada, 1.330 hectáreas, el 8% de todas las variedades.

La respuesta de nuestro vino confirma esa percepción y tenía tanto cuerpo que incluso podría haber esperado otros 3-5 años. Pero Eslovenia es hoy noticia de primera página gracias a Tadej Pogacar y Primoz Roglic, al vino de Marinko Rodica y a los enólogos y productores amigos. El placer y la emoción fueron grandes y puedo creer que la cosecha 2006 es probablemente una de las mejores. Gracias Marinko, y Salud!, Santé!, Na zdravje!

* Sitio web de la bodega Vinogradništvo Rodica: www.rodica.si/en

DE LOS AMIGOS: Entre los grandes amigos eslovenos del mundo del vino, hay tres que deseo destacar por su calidad humana y profesional y de los cuales he aprendido mucho como Juez internacional de cata. En orden de encuentro son Marin Berovic, Uroš Bolčina y David Bratoz, todos ellos excelentes catadores.

Marin es PhD en bioquímica y profesor de tecnologías de fermentación y bioprocesos en la Universidad de Liubliana (Ljubljana). Nos conocimos como catadores en el Concurso Mundial de Bruxelles 2007 que se realizó en Maastricht (Holanda), cuna del ciclista Tom Dumoulin y donde se firmó en Diciembre de 1991 el tratado político que creó la Unión Europea. Con Marin, quien preparaba un viaje de estudio por los viñedos de América Latina, intercambiamos información y amistad. Es uno de los pocos expertos mundiales en vino que ha visitado Colombia y sus bodegas productoras en Boyacá y el Valle del Cauca. Miembro de la Orden Europea del Vino, es probablemente el mayor experto en vinos de Eslovenia y ha sido representante ante la OIV.

Uroš Bolčina es un dinámico e innovador enólogo al que he encontré por primera vez en el concurso Mundus Vini en 2009 en Alemania y luego en otras ocasiones en Londres y varias ferias y concursos internacionales de vinos. Habla español perfectamente y trabajó en bodegas en Francia, Nueva Zelanda, Australia, Portugal, Chile y en Hungría en la famosa región del Tokay, antes de regresar y concentrar su trabajo en Croacia y Eslovenia. Uroš trabajó primero con la bodega eslovena Guerila y luego pasó a la bodega Veralda, con la que produjo el vino Istria; el primer vino Croata en conseguir 95 puntos en el Concurso Decanter World Wine Awards en 2016, donde fue calificado como el mejor vino tinto. Fue producido con la variedad Terán y convirtió a Bolčina en el único enólogo esloveno en alcanzar esa distinción. Después del éxito, comenzó a trabajar de nuevo en Eslovenia con la bodega Frelih House of Wine, en la región de Dolenjska y con un vino Cviček ganó el premio especial de Decanter en 2017. Desde hace cinco años tiene su empresa de consultoría enológica y asesora a cinco bodegas en Eslovenia y una en Serbia. Su último proyecto personal es Echo; un vino inédito de tres regiones de Eslovenia para conectar al pueblo esloveno con un vino con variedades autóctonas o minusvaloradas, cada una procedente de tres regiones vitivinícolas: Kozjansko (en la frontera con Croacia), Dolenjska y Vipava. El vino blanco surgió de las variedades Pinela, Silvaner y Welschriesling, y el tinto de Merlot, Barbera, Blaufränkisch y Žametovka. ”Tenía el deseo de hacer un cisne con un patito feo. Eslovenia en una botella, para demostrar que unidos y conectados podemos hacer grandes cosas”, me explicó Uroš.

David Bratoz es el último de los buenos amigos, ex-ciclista aficionado y catador, a quien conocí hace 5 años en el Berliner Wein Trophy cuando Nairo Quintana fue subcampeón del Tour. Nos conectó el ciclismo, la Fórmula Uno y los vinos. Tres años después, hablabamos del ascenso de Primoz Roglic y Egan Bernal. Y ahora, a pesar de estar en tiempo de vendimia, dispuso su tiempo para comentar en permanencia este Tour 2020 y la actuación de los ciclistas colombianos y eslovenos. “Eslovenia está en estado de shock. No sabemos que sentir. La gente en Eslovenia apoyaba a Roglic pero estamos felices por Pogacar, es el nuevo, es joven, está llegando y probablemente ganará otros Tour en el futuro. Pero estamos tristes porque Roglic colapsó en el último día. Creíamos en él y también en Pogacar. Es muy raro. Tenemos los dos primeros ciclistas en el Tour pero hay también un sentimiento de tristeza. Es extraño cuando tenemos poca ambición en triunfar y somos felices con un quinto puesto. Pero tener a los dos mejores ciclistas, es una locura. Pogacar y Bernal serán las grandes estrellas de los próximos 10 años”, me dijo esta tarde David al concluir la etapa que sentenció el Tour 2020.

Tour 2020 con Vinos de Francia; Etapa 19: Saint-Estèphe, Château Sérilhan, Cru Bourgeois 2017

El danés Soren Kragh Andersen, del equipo holandés Sunweb, consiguió su segunda victoria de etapa en el Tour de France, luego de escaparse a 16kms de la meta en Champagnole. Andersen, de 26 años y campeón mundial contra-reloj en 2017, cumplió a la perfección el plan de ataque de su escuadra, que ahora contabiliza tres victorias parciales, las mismas que su homólogo holandés Jumbo-Visma.

La última jornada de media montaña fue intrascendente, excepto por la confirmación del irlandés nacido en Bélgica, Sam Bennett, como el nuevo ganador de la camiseta verde de los puntos. Bennett, del equipo belga Deceuninck–Quick-Step, destrona al eslovaco Peter Sagan, siete veces campeón desde 2102 y máxima figura en esta categoría del Tour.

Los favoritos y primeros en la clasificación se dedicaron  a rodar y reservaron fuerzas para “la hora de la verdad” este sábado, cuando la contra-reloj sobre 36,2 kmts hasta La Planche des Belles Filles, definirá el podio de París.

La última batalla de los favoritos, una contra-reloj con final en ascenso. Luego, París.La noticia de la jornada fue en cambio la expulsión del Tour (con multa) del Director deportivo del Jumbo-Visma, Merijn Zeeman, por conducta antideportiva, intimidación e insultos a un comisario de la Unión Ciclista Internacional (UCI), durante la revisión técnica con Rayos X de la bicicleta del líder Primož Roglič, al finalizar el miércoles la etapa 17 en la estación de esquí de Méribel en lo alto del Col de la Loze, donde ganó el colombiano Miguel Angel “Supermán” López.

En el Tour 2020 con Vinos de Francia seguimos nuestra ruta por Burdeos y llegamos a Saint-Estèphe, una de las cinco denominaciones de origen con vinos Cru; cinco Grand Cru Classés (los Châteaux Montrose, Cos d’Estournel, Calon-Ségur, Lafont-Rochet y Cos Labory) y 15 Cru Bourgeois. En Saint-Estèphe hay plantadas 1.229 hectáreas, esencialmente de Cabernet Sauvignon, Merlot y Cabernet Franc, en suelos ligeros sobre una capa de arcilla y piedra caliza. Es la denominacion más al norte y se beneficia además de suelos más fríos, irrigados por el Río Garona y favorecido por los vientos frescos del Océano Atlántico. Por esta condición geográfica -cercanía al río- y climática, usualmente son vinos de evolución lenta y de guarda larga, hasta 50 años y más!

Los vinos Grand Cru Classé podríamos considerarlos como los íconos y equiparar con ellos los selectos vinos de pago, o Grandes Reservas o los mejores vinos de las bodegas del nuevo mundo (EE.UU, Chile, Argentina, Australia o Suráfrica). Los Cru Bourgeois constituyen a su vez el segundo nivel y tienen un precio más accesible para el consumidor, entre €15-20 por botella. Tienen igualmente una clasificación que se revisa anualmente y fuerza a los productores a un nivel de exigencia constante, aunque hay unos pocos Châteaux muy renombrados que no participan en esa selección que establece la escala de Cru Bourgeois, Cru Bourgeois Superior y en la cima el exclusivo grupo de Cru Bourgeois excepcional, que en 2020 escogió únicamente a 14 productores entre 260 para portar esa distinción.

Para el consumidor, la etiqueta Cru Bourgeois constituye igualmente una carta de garantía. Y entre ellos, el vino de la etapa 19 es uno de los que más ha progresado en los últimos 20 años, gracias a la dedicación de su dinámico propietario Didier Marcelis que después de trabajar dos décadas en el sector de alta tecnología asumió el dominio familiar.

Château Serilhan es una propiedad vinícola de 12.5 hectáreas ubicada en el corazón del municipio de Saint-Estèphe, que ha sido renovada a lo largo de los años replantando el viñedo para realizar vinificaciones parcelarias. Actualmente la distribución de variedades en el viñedo es 54% Merlot, 41% Cabernet Sauvignon y un porcentaje pequeño (5%) de Cabernet Franc, y la edad promedio de las viñas es de 33 años.

El fruto de ese esfuerzo mejorando la calidad fue la obtención de la categoría Cru Bourgeois Superieur el pasado 28 de febrero, cuando se anunció la nueva selección oficial 2020 por parte de L’Alliance des Cru Bourgeois (Unión de Productores). Los Châteaux listados constituyen lo mejor de los vinos de la gran región de Médoc, junto a los Grand Cru Classés.

Didier Marcelis presentó sus últimos vinos en Londres el pasado marzo y me explicó los cambios en su bodega. Hasta la añada 2017 (la vibrante botella de hoy) la asesoría técnica la hacía Hubert de Boüard, propietario del famoso Château Angélus en Saint-Émilion, y quien como Gran Maestro y presidente de la histórica Cofradía “La Jurade” me integró a ella en 2007.

Desde 2019 la consejería técnica para las mezclas finales de los vinos de Didier está a cargo de Alain Raynaud, también originario de Saint Emilion y presidente del Grand Cercle des Vins de Bordeaux (Círculo de los Vinos de Burdeos).

Este cambio coincide además con el vigésimo aniversario de la llegada de Didier y su esposa al Château, y con la nueva etiqueta desde la cosecha 2019. Además, con la puesta en marcha de una nueva estrategia de comercialización de su vino (actualmente se exporta a 20 países) que incluye la búsqueda de los mercados en los puertos del sureste del Océano Índico.

Una de las particularidades que siempre me ha intrigado y a la vez satisfecho de este vino, es su frescura frutal y su armonía desde joven. Es una “tentación” a beberlo anticipadamente, como hicimos esta tarde de viernes con mi esposa Elizabeth.

Los últimos soles del verano y Chateau Serilhan para cenar al aire libre.

Seguramente que lo habría podido guardar al menos otros cinco años en la cava, pero la ocasión de un día menos tenso y los aromas del arroz atollado, me llevaron a descorcharla. No me retracto para nada porque fue uno de los últimos días soleados del fin del verano (acompañado de ráfagas de viento) y el perfume de fruta roja cocida, moras y toques de pimienta, era una invitación imperativa. Salud!.

* Sitio web del Château Serilhan: www.chateau-serilhan.fr

COPAS: En el transcurso de este Tour 2020 con Vinos de Francia, he recurrido a diferentes tipos de copas para catar (degustar), apreciar y beber los vinos de las botellas descorchadas en el recorrido por algunas de las denominaciones de origen más importantes del país. La especialización en copas ha llegado a niveles exagerados para el consumidor corriente, quien sólo desea un momento de placer y emoción con el vino. Hoy existe casi una copa para cada tipo de uva y nivel de vino, copas para Grandes Cru o para vinos jóvenes; es otro universo que se ha convertido en una galaxia confusa. Simplemente, para estar seguro, es importante tener un juego de copas tipo degustación de buena calidad, preferiblemente de cristal de plomo y con una forma similar a las usadas en las etapas 2, 5 y 15 (Riedel, Spiegelau y Schott Zwiesel). Puede igualmente, si su presupuesto lo permite, tener un juego de lujo para ocasiones muy especiales.

Una copa más universal y corriente es la que muestra Philippe Bardet en la etapa 6 (vidrio). En realidad, la copa ideal debe ser de cristal, totalmente liso y trasparente y sin ningún tipo de adornos o marcas. Su forma siempre se caracteriza por tener un borde fino para apoyar los labios, un tallo alto para sostenerla y airear el vino sin que el calor de la mano afecte la temperatura. Por ello, nunca se debe tomar una copa por el bulbo (la forma redondeada ancha en el medio y cerrada arriba) que permite concentrar los aromas y la densidad del vino, que se expresa en las lágrimas  -otros las llaman piernas- que se desprenden del ribete. Esa imagen la vemos a diario en el cine o la TV, pero es la forma incorrecta de tomar una copa de vino; para eso tiene el tallo.

Las copas de cristal son de superior calidad, permiten un mejor desarrollo del vino y sus aromas, son más finas, delicadas y caras. Marcas principales de esas copas son las Riedel, Spiegelau, Zalto, Schott Zwiesel, Bohemia y Cristal d’Arques, entre otras. En las etapas 4, 7, 8 y 15 utilicé en cambio un tipo de copa moderna, en material intermedio (cristal de vidrio), el Kwarx de la marca francesa Chef et Sommelier (C&S), pero también están las excelentes copas en Tritan, de la casa alemana Schott Zwiesel. Las de C&S están más enfocadas a la hotelería y restaurantes, y tienen la ventaja de que el ángulo en el bulbo sirve de médida para servir la cantidad de vino más adecuada, ofreciendo un buen espacio de aireación y concentración de los aromas. Incluso produce un tipo de copas-vaso (sin tallo) que guarda la forma del tulipán pero puede ser empleado para vino o para agua. Yo las uso para vino cuando no quiero complicarme con copas con tallo, como fue el caso este viernes en la terraza. Las de Schott Zwiesel son más especializadas en la apreciación de los aromas y su línea Sensa es excelente, con copas específicas para los vinos de Burdeos, Borgoña, Chardonnay o Riesling. A mi juicio, ambos fabricantes, son el mejor compromiso cotidiano para quien no desea gastar una fortuna en copas ni tener copas de vidrio, entre las cuales las italianas de Luigi Bormioli y Leonardo, son probablemente las más satisfactorias. La ventaja de los dos últimos tipos de material es que las copas son muy económicas y de fácil limpieza, incluyendo la maquina lavadora. Las de Cristal jamás se deben lavar en maquina o con jabón y menos si es abrasivo (se rayan). Es aconsejable agua caliente y una solución muy suave con agua y alcohol, y después secarlas con un paño de seda. Las de Cristal de vidrio son más fáciles y una solución interesante.

Tour 2020 con Vinos de Francia; Etapa 18: Haut-Médoc, Château de Villegeorge, 2016

El equipo Ineos Grenadiers del campeón, Egan Bernal, logró su primera victoria de etapa en el Tour de France en dos años e hizo el 1-2 en la meta, gracias a sus ciclistas Michał Kwiatkowski  y Richard Carapaz, quien además ganó los premios de montaña de la fracción y asumió el liderato del mejor escalador del Tour.

Tras el abandono del líder Bernal antes de la etapa de ayer, la escuadra británica dio libertad a sus ciclistas para buscar las victorias parciales y la camiseta de la montaña en los Alpes. Fue la primera victoria en una Gran Vuelta para el veterano Kwiatkowski, campeón mundial de ruta en 2014 -cumple su undécimo año profesional- y hoy es un gregario de lujo en su sexta temporada en el equipo. Mientras tanto Carapaz, que debuta en el Tour y llegó este año a Ineos, buscará defender este viernes y el sábado la camiseta de pepas rojas que distingue al mejor en los ascensos. Quedan 18 puntos en disputa y aventaja por 2 al esloveno Tadej Pogacar, por 7 al líder Primoz Roglic y por 12 al suizo Marc Hirschi, los únicos que podrían vencerlo.

Los cuatro primeros de la clasificación; Primoz Roglic, Tadej Pogacar, Miguel Angel López y Richie Porte, mantuvieron sus posiciones pero la general sufrió nuevos cambios y el británico Adam Yates y el colombiano Rigoberto Urán cedieron 2’41″ con el líder y descendieron dos puestos; ahora son 7° y 8° respectivamente. Avanzaron los españoles Mikel Landa y Enric Mas. Mientras tanto el dos veces subcampeón, Nairo Quintana, cedió de nuevo tiempo (ahora es 17°) pero se mantiene en carrera a pesar de sus heridas.

De no ocurrir algo inusual, la etapa de este viernes sobre 166,5 kmts en terreno ondulado no debería afectar drásticamente las posiciones de los favoritos, a la espera de la contra-reloj decisiva del sábado que sentenciará el Tour. La caravana llega a la comuna de Champagnole, en el departamento de Jura, una región al este de Francia enclavada entre Suiza y la región de Borgoña.

El Tour 2020 con Vinos de Francia, sigue su recorrido por la región de Burdeos y con la etapa 18 llegó hoy a la reconocida y extensa denominación regional Haut-Médoc, una de las ocho principales AOC de la región de Médoc, situada en la márgen izquierda del río Gironda. Médoc cubre 10.600 hectáreas de viñas en una franja al norte de la ciudad de Burdeos de 60kms de larga y 10 de ancha, en la que se producen los 60 Grandes Vinos Cru Classés (clasificación de 1855) y cerca de 250 vinos Cru Bourgeois de propiedades familares que constituyen más del 40% de la producción total de 36 millones de botellas anuales.

Un vino creado por una mujer con el vigor del Cabernet Sauvignon y la delicadeza del Merlot.

La región de Médoc tiene varias denominaciones que contribuyen a la reputación de sus vinos; Haut Médoc, Médoc, Saint-Estèphe, Pauillac, Saint Julien, Listrac, Moulis y Margaux y su producción es casi exclusivamente de vinos tintos a partir de las uvas Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc, Petit Verdot y Malbec.

Los vinos de Haut-Médoc, entre los cuales hay cinco Grand Cru Classés (La Lagune, de propiedad de Caroline Frey, La Tour Carnet de Bernard Magrez y los Châteaux Belgrave, Cantemerle y Camensac), se producen en la parte sur de la zona vinícola más próxima al río sobre suelos de guijarros de cuarzo y grava proveniente del río.

Uno de los vinos más interesantes y frescos de la denominación Haut-Médoc es el del Château de Villegeorge, de propiedad de la enóloga Marie-Laure Lurton, hija de uno de los grandes nombres de Burdeos, Lucien Lurton, y miembro de una de las familias más ilustres del vino: los Lurton.

Los Lurton, epítome de Burdeos

En mis dos últimas décadas siguiendo los vinos del mundo y muy en particular los de Francia, he encontrado todo tipo de personalidades y establecido lazos muy cercanos con muchos productores, pero la familia Lurton es única y probablemente la más fiel representante del llamado “espíritu bordelés”; una mezcla de generosidad, fraternidad, amabilidad, interés y respeto. Siempre han compartido su tiempo y saber conmigo, han sido amigos cordiales y constantes, y un apoyo esencial en mi conocimiento y afecto por Burdeos, su vigencia vinícola y su importancia mundial. Varios de ellos han visitado Colombia, tienen nexos firmes y sinceros con el país, y tal vez el hecho de ser contemporáneos ha permitido que fluya el aprecio, del cual estoy eternamente agradecido.

Suman más de una veintena entre hermanos y primos, sin contar la nueva generación (sus hijos) que ya empiezan a trabajar en las bodegas y algunos de los cuales he conocido haciendo sus primeras vendimias en los meses de septiembre y octubre cuando acostumbro visitar Burdeos anualmente para seguir el desarrollo de ese momento crucial. Es el período más difícil  para un productor, el del máximo estrés por la necesidad de acertar el momento ideal de cosecha y la alerta permanente para que el clima atípico no dañe en uno o dos días el fruto de todo el año. Por ello esta época tiene restringidas las visitas y recepciones. Los Lurton siempre han tenido sus puertas abiertas para mí y ello es una privilegiada exclusividad. Este año atípico debido a la pandemia del Covid-19 y al desarrollo del Tour de Francia, tuve que interrumpir ese ejercicio sine qua non que cumplía sin falta desde 2007.

En este grupo increíble y heterogéneo de viticultores, con 27 propiedades y 1.300 hectáreas de viñedos en Francia, España, Portugal, Australia, Chile y Argentina, hay siete mujeres, seis de ellas propietarias y directores de Châteaux (Bérénice, Sophie, Béatrice, Marie-Laure, Marie-Jeanne y Edwige) y la dinámica directora de Comunicaciones del Grupo de viñedos de André Lurton, Christine, quien anteriormente fue la directora del Grand Cru Classé de Margaux, Château Dauzac. Su padre André, falleció en mayo de 2019, a los 94 años; toda una vida dedicada a producir grandes vinos.

El hermano de André, Lucien, fue otro pionero que después de heredar en 1954 el Grand Cru Classé Château Brane-Cantenac, creó un imperio vinícola y en menos de 40 años (1992) era dueño de 11 Châteaux en Burdeos que distribuyó entre sus 10 hijos. Marie-Laure, la sexta de los hermanos, heredó tres de ellos: Château de Villegeorge (Haut-Médoc), Château La Tour de Bessan (Margaux) y Château Duplessis (Moulis), que vendió en 2015 para centrar su trabajo en las otras dos propiedades, localizadas en zonas más prestigiosas.

Marie-Laure es una viticultora de tiempo completo. Luego de terminar sus estudios de enología en 1984 en Burdeos, con una tesis laureada en vinificación (sobre el Châteauneuf du Pape de Château Fortia) y los polifenoles de las variedades de uva de Burdeos, trabajó en varias de las bodegas familiares y en California, en las bodegas de Joseph Phelps en el Valle de Napa. A su vuelta en 1985 estuvo al frente de las vendimias de todas las propiedades de su padre hasta 1990. Dos años después, cuando Lucien distribuyó sus Châteaux, siguió su camino en los viñedos Marie-Laure Lurton. Como ella se define, es una creadora de vinos.

Sus vinos son complejos y amables, frescos y fáciles de beber; vinos perfumados, frutales y de guarda media, conviviales y como dijo mi esposa después de probar el Château de Villegeorge, deliciosos. Hay ocasiones en que una sola palabra explica un vino.

Château de Villegeorge no lleva hoy en su etiqueta la denominación Cru, pero ya en 1966 era catalogado un Cru Bourgeois excepcional. Cuando Marie-Laure lo recibió en 1992 (lo elaboraba desde 1986) inició un proceso de modernización, ampliando la bodega, incrementando el número de barricas para la crianza y construyendo un área de recepción para presentaciones y eventos. Son apenas 12 hectáreas de viñedos plantados con un 55% de Cabernet Sauvignon y un 45% de Merlot sobre suelos de grava profunda que, dependiendo de la calidad de la cosecha, producen anualmente entre 30 y 50.000 botellas del primer vino, que tiene un precio promedio en el mercado de entre €15-20 (US$18). También se produce un segundo vino, l’Etoile de Villegeorge (la estrella de Villegeorge); 25.000 botellas, con las viñas jóvenes de menos de 15 años (el promedio de edad es de 25, es decir, en plena madurez fértil).

La añada 2016 fue excepcional en Burdeos y el vino de esta etapa 18 en el Tour 2020 con Vinos de Francia, es un excelente ejemplo; un vino de sobresalientes 92 puntos!…y en años de grandes cosechas, la calidad de los buenos vinos se aprecia desde su adolescencia.

* Sitio web de Château de Villegeorge: www.marielaurelurton.com

ENOLOGAS: A lo largo de mis años en el mundo del vino, he encontrado que los vinos elaborados por mujeres tienen por lo general una esencia particular; están confeccionados con esmero y disciplina, pensando en el placer que brinda una buena botella; elegantes y para el paladar de todos. Es un movimiento interesante y renovador que he encontrado en muchos vinos elaborados por mujeres en Italia, Francia y California, y en menor grado en Chile, Túnez y España.

Es una oleada de elegancia en los vinos, de la que los consumidores se benefician y que ha calado en importantes Châteaux de Burdeos que antes seguían la moda de vinos tánicos y poderosos, inspirados en el gusto estadounidense fomentado por los conceptos del guru Robert Parker. Las mujeres Lurton elaboran blancos, tintos y el vino dulce de Château Climens, el mejor Barsac (Sauternes) de Burdeos. Todos los vinos son la síntesis de finura y distinción. 

Tour 2020 con Vinos de Francia; Etapa 17: Cru Classé de Graves, Chatêau Pape Clément 2015 (Pessac-Léognan tinto)

Nueva victoria colombiana en el Tour de France!

Miguel Angel “Supermán” López triunfó y descontó tiempo al líder Primoz Roglic, ascendió al tercer puesto de la tabla y ganó los €5.000 del premio simbólico Henri Desgrange, que se concede anualmente al ciclista que pasa primero en la cima más alta, el techo del Tour. En esta ocasión fue el inédito y brutal Col de la Loze, a 2.304ms de altura, de nuevo en los Alpes. Es la primera victoria del debutante colombiano en el Tour, quien fue felicitado en el podio por el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

Es además el segundo año consecutivo en que un colombiano consigue este trofeo especial, después del campeón del Tour 2019, Egan Bernal, quien el año anterior pasó primero en el Col de l’Iseran, a 2.764ms, aún más alto. Definitivamente, Los Alpes son de los colombianos!. De las 22 victorias de los ciclistas nacionales en el Tour de France, 13 se han logrado en los Alpes y serían 14 si la etapa 19 del año pasado en la que Egan asumió el liderato, no hubiera sido terminada en el Col de l’Iseran y declarada sin ganador debido a la interrupción por los deslizamientos de tierra que obligaron a detenerla.

La etapa reina no definió hoy el Tour pero si el podio de los tres mejores de la carrera; Roglic, y los novatos Tadej Pogacar y Miguel Angel López, quienes definirán en las próximas tres fracciones al campeón. La jornada del domingo rumbo a París, es protocolaria. Roglic se muestra muy sólido y difícil de vencer, el portento Pogacar es líder de los jóvenes y de la montaña, y López es un As bajo la manga si las condiciones de carrera juegan en su favor.

El día que había comenzado con la mala noticia del retiro del campeón del Tour, Egan Bernal, debido a dolencias físicas, terminó para el ciclismo colombiano con el triunfo 22 en la historia de la carrera. En su sexta temporada con el equipo kasajo Astana (se vinculó en 2015 después de su triunfo en el Tour del Porvenir en 2014), López consigue su victoria más importante y a los 26 años está a punto de lograr otra hazaña nacional; terminar en el podio de las tres Grandes Vueltas del ciclismo mundial. Sólo Nairo Quintana lo ha conseguido. “Supermán” fue tercero en el Giro d’Italia y en la Vuelta a España en 2018; el mismo puesto que hoy ocupa y parece asegurado por su ventaja de 1’39″ sobre Richie Porte, cuarto. Hace tres días su favoritismo estaba 100/1 en las casas de apuestas británicas, hoy es 16/1.

López, quien hoy debía atacar, lo hizo con decisión a 3.5 kilómetros de la meta y por primera vez venció la resistencia del duo dinámico esloveno, en uno de los finales más emocionantes del Tour en este siglo. Roglic mantuvo el liderato y aumentó a 57″ su diferencia con Pogacar (2°) pero López está ahora a 1’26″ y lo separan 29″ del subcampeonato. El otro colombiano en disputa de los puestos de honor, Rigoberto Urán, descendió del tercer al 6° lugar de la tabla y quedó a 3’24″ de la camiseta amarilla. Entre el cuarto clasificado, el veterano australiano Richie Porte, quien realiza su mejor Tour,  y el español Mikel Landa (7°) , hay apenas 22″ de diferencia!. Por su parte, Nairo Quintana, sigue en carrera golpeado y enfermo, y a punta de coraje ocupa un meritorio 15° puesto.

Es entonces momento de volver a celebrar y he abierto uno de los mejores vinos del mundo, un Cru Classé: una botella de Chatêau Pape Clément, un Pessac-Léognan tinto de la extraordinaria cosecha 2015, el año que López comenzó con Astana.

Es un vino demasiado joven y para los expertos he cometido un sacrilegio porque es una botella que normalmente permite una guarda de más de 25 años, pero la ocasión merecía disfrutarla con todo el vigor de su juventud. Siempre he creído que el mejor vino es el que se disfruta con emoción en el momento apropiado; y este lo era. Para lograr su mejor expresión y que aportara lo mejor de sus aromas, lo vertí previamente durante dos horas en un aireador (Decanter) especial, el Conundrum Final Touch que regularmente empleo para oxigenar vinos jóvenes.

Chatêau Pape Clément es un vino ícono de Pessac-Léognan, de la bodega más antigua de Burdeos (celebró 700 años en 2006) como expliqué ayer con motivo de la etapa 16. Es un vino representativo de la excelencia de Burdeos, similar a Miguel Angel López que es representante del mejor ciclismo colombiano y quien además es oriundo del mismo pueblo de Boyacá donde nació mi gran maestro en vinos, mi padre químico, Juan Antonio (q.e.p.d.), quien hoy estaría feliz disfrutando el triunfo de su paisano, al que vio entrenar de niño en las escarpadas montañas de las veredas aledañas a Pesca.

La nobleza de un Gran Vino de Burdeos como Château Pape Clément, se mide desde la fuerza y vitalidad de la juventud mientras evoluciona hacia la magnifica complejidad que desarrolla con el tiempo de guarda. Nuestra cena fue un verdadero deleite y armonizó perfecto con la carne en salsa y las papas rostizadas con que celebramos esta tarde el triunfo de Miguel Angel López. Hubiera sido ideal con cordero, pero las emociones no me dieron tiempo de ir a la carnicería por un buen par de filetes. Tenía que escribir con la alegría de la segunda victoria colombiana en el Tour 2020. Santé!

Sitio web del Château Pape Clément: www.en.chateau-pape-clement.fr

Château Pape Clément: Pape Clément es un vino que descubrí en 2002 en Londres con mi gran amigo Pascal Fricard cuando era su representante comercial para Europa. Es uno de los primeros Châteaux que visité en mis periplos anuales en Burdeos y a lo largo de estos años he seguido su increíble desarrollo, he vuelto muchas veces y cenado con su propietario, el dinámico empresario vínicola, Bernard Magrez. Es uno de los vinos que más aprecio. Además de mis visitas profesionales también he llevado grupos de visitantes en los viajes de vinos que organizo regularmente en Burdeos.

Es una bodega con 63 hectáreas (32.5 de viñas, 30 en variedades tintas) ubicada en el corazón de la denominación Pessac-Léognan, en Pessac, una de las aglomeraciones urbanas de la ciudad de Burdeos. Su terreno es privilegiado; una mezcla de suelos de grava arenosa y de arcilla y piedra caliza sobre un subsuelo rico en mineral de hierro. Es un vino poderoso y exótico que conjuga la fuerza de la fruta y las notas minerales y pimentosas que le aportan su terroir (terruño). Un valor seguro, un vino exclusivo de 95 puntos en promedio elaborado con la asesoría del gurú del vino francés Michel Rolland, un vino que consigue la perfección con una mezcla de Cabernet Sauvignon (55%) y Merlot (45%), aunque en ciertas añadas excepcionales incluye más Cabernet (2/3) que le aporta una estructura fenomenal. También produce un vino blanco sublime (45% Sauvignon Blanc, 45% Semillon y 10% Muscadelle) que es de los pocos que ha conseguido la calificación perfecta de 100 puntos del gran experto mundial estadounidense Robert Parker. Del Gran Vino tinto se producen anualmente 84.000 botellas y del blanco apenas 7.000. Sus precios son igualmente exclusivos: €100 el tinto 2015 y en promedio €125 los blancos. 

Tour 2020 con Vinos de Francia; Etapa 16: U, blanco de Pessac-Léognan (Chatêau Luchey Halde 2011)

* ULTIMA HORA: En la noche del martes, al terminar la etapa 16 del Tour de Francia, el equipo Ineos Grenadiers del Campeón Egan Bernal, decidió retirarlo de la prueba. La decisión fue comunicada en la mañana del miércoles a la dirección del Tour.

Bernal perdió más tiempo el martes frente a sus rivales y  estaba 16° en la tabla a una diferencia de 19’04″ del líder Primoz Roglic. Según el director del equipo, Sir Dave Brailsford, la decisión se tomó “teniendo en cuenta los mejores intereses de Egan” porque el plan original de continuar hasta París no era factible debido a su condición física. Egan explicó al finalizar la primera etapa en los Alpes que sufrió todo el día “con dolor de espalda, y estaba aumentando. En la última subida, cambió a mi rodilla. Estoy jodido por todos lados”, dijo. Brailsford puntualizó que “Egan es un gran campeón al que le encanta correr, pero es un ciclista joven, con muchas vueltas por delante, y en este punto, en conjunto, creemos que es más prudente que deje de correr el Tour”.

Egan Bernal se concentrará ahora en la recuperación y la escuadra británica analizará las nuevas metas para su temporada. Existe la posibilidad de que sea considerado para la Vuelta a España en cinco semanas, opción que había analizado pero confiaba no se produciría.  Es el primer abandono de un campeón del Tour por desfallecimiento físico, en muchos años, y el primero de un líder del equipo Ineos, ganador de siete de los últimos ocho Tours con Bradley Wiggins, Chris Froome, Geraint Thomas y Egan Bernal.

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Otro “descanso” en el Tour.

Luego del reposo del lunes antes de enfrentar la última semana del Tour de Francia y los famosos Alpes, los ciclistas favoritos candidatos al titulo se limitaron a rodar a ritmo de paseo y la etapa 16 fue de absoluta transición y no produjo cambios mayores en la clasificación general, excepto que Nairo Quintana bajó al 10° puesto y Tom Dumoulin (subcampeon en 2018) lo desplazó en el noveno.

La etapa montañosa se convirtió en dos carreras; la de los ciclistas buscando la victoria parcial y la de los favoritos reservando fuerzas para este miércoles en la jornada reina -para muchos definitiva- con dos premios de montaña excepcionales, largos y con pendientes de hasta un 24% en el final del Col de la Loze, que convertirán en un calvario la llegada a la cima, a 2.304 metros. En un mal día, cualquiera de los candidatos puede perder minutos y olvidarse de su opción.

La cadena montañosa de los Alpes es al Tour de Francia, lo que los vinos de Burdeos a los más importantes del país y del mundo. Podría decir con algo de osadía e impertinencia que los Pirineos, más bajos en altitud y de relativa menor intensidad, serían los elegantes y frescos vinos de Borgoña que recorrimos la semana anterior. En esta última parte del Tour 2020 con Vinos de Francia vamos hasta París con otros ilustres de Burdeos, los Pessac-Léognan y los vinos de Médoc, más “montañosos”, más intensos y complejos.

Para entender esta última semana de viaje vinícola debemos repasar la historia. La subregión de Graves es considerada la cuna de los famosos vinos Claret (Clarete) y su producción se remonta a la época medieval cuando Leonor de Aquitania se casó con Enrique II, rey de Inglaterra, y floreció el comercio entre ambos países. En la Edad Media los vinos se exportaron por primera vez a Inglaterra y provenían de la zona. Hasta hoy, ese puente histórico es la clave de la expansión y fama mundial de los vinos de Burdeos.

Graves (significa tierra de gravas) está en la margen izquierda del río Garona, al sureste de la ciudad de Burdeos y se extiende sobre una franja de 50 kilómetros. Hace 500 años sus vinos dominaban el comercio porque la subregión Médoc al norte -llegaremos el jueves- eran terrenos bajos y pantanosos no aptos para la viticultura, que inundaba con frecuencia el mar. Pero a mediados del siglo XVII los holandeses drenaron la zona y Médoc asumió el liderazgo de los vinos finos de Burdeos.

Sin embargo, el primer Château vinícola de Burdeos había sido fundado mucho antes, en 1.306, cuando el fúturo Papa Clemente V, plantó las vides del Château Pape Clément en Pessac, hoy parte de la aglomeración urbana de Burdeos. Muy cerca de él está el aún más famoso Château Haut-Brion, el primer vino exportado a Londres, en 1663 -con la mención clarete francés- y uno de los cinco Premier Grand Cru Classé.

En el cérebro de la Asamblea de Peter Burke, el vino blanco U, de Chateau Luchey-Halde.

Una característica fundamental de los vinos de Graves, es que la subregión es la única donde se elaboran los tres tipos de vino de Burdeos: tintos (mayoritarios), blancos secos, y vinos dulces, entre ellos los mundialmente valorados Sauternes.

El comienzo del laberinto legal de los vinos franceses fue la Exposición Universal de París de 1855, con motivo de la cual el emperador Napoleón III le pidió al sindicato de negociantes de vinos de Burdeos una clasificación para los mejores bordeleses que se iban a presentar a los visitantes del mundo. Fueron catalogados según la reputación del Château y el precio del vino en el mercado (en ese entonces era la relación de calidad) y surgió la Clasificación oficial del vino de Burdeos de 1855; los llamados Grand Cru Classé, que hasta hoy son el tope de la pirámide de calidad. En orden de importancia se establecieron cinco categorías: Primeros, segundos, terceros, cuartos y quintos “Crus”.

Sin embargo, todos los vinos listados provienen de la región de Médoc salvo el Château Haut-Brion de Graves. Los vinos blancos tenían menos importancia que los tintos y no se clasificaron, pero a cambio se consideraron los dulces de Sauternes y Barsac -producidos al sureste de Graves- y se designaron en dos niveles, 1er y 2do Cru. El más famoso de ellos es el emblemático Château d’Yquem.

Del olvido histórico a los Cru Classés de Pessac Leognan

La larga batalla por la legislación vitivinícola comenzó en 1906 cuando la Sociedad de viticultores de Francia organizó un congreso para establecer legalmente las denominaciones de origen (llamadas AOC). El proceso se desarrolló desde 1935 con la creación del Instituto Nacional de Denominaciones de Origen y Calidad (INAO) y la primera AOC fue Châteauneuf-du-Pape, en mayo de 1936, a la que siguieron una gran mayoría en todo el país, pero no para los vinos de Graves. Sólo hasta 1953 se estableció una primera clasificación de los vinos tintos y en 1959 se incluyeron los blancos secos.

Gracias al dinámico impulso del enólogo y propietario de varios Châteaux en Burdeos, André Lurton (murió el año pasado), en 1987 la parte de la subregión Graves en que están los productores más reconocidos de vinos finos, de mayor precio y localizados más cerca de Burdeos, consiguieron la creación oficial de una AOC separada; Pessac-Léognan. Conozco muy bien la región, tengo grandes amigos entre sus productores y reconozco su nivel superior y avance técnico, pero aunque valoro mucho la armonía existente entre todos, lamento el efecto negativo para los vinos de Graves: su histórica y reconocida calidad se ha devaluado para el consumidor porque no porta en la etiqueta la característica de Grand Cru Classé.

El Sindicato Vitícola de Pessac-Léognan incluye a todos los productores de la AOC, entre ellos los 14 Crus Classés de Graves, que producen vinos tintos y/o blancos secos y representan el 20% del total de la zona. Su líder es por supuesto el Primer Grand Cru Classé de la clasificación de 1855, el Château Haut-Brion.

Igual que en Médoc, la uva Cabernet Sauvignon es dominante en la región pero algunas bodegas emplean una mayor proporción de Merlot en las mezclas, y cantidades pequeñas de otras uvas extendidas en la ribera izquierda de Burdeos: Cabernet Franc, Petit Verdot y Malbec. En los vinos blancos secos las uvas principales son Semillon, Sauvignon Gris y Sauvignon Blanc, que se expresa muy bien en varias bodegas en Graves con parcelas de subsuelo con cuarzo blanco.

Como expliqué, en Pessac-Léognan los vinos Grand Cru Classé son la insignia y además de Château Haut-Brion, hay varios al nivel de los segundos y terceros Cru de Médoc. Pero hace 12 años en mi primer recorrido exploratorio a lo largo de la región encontré una bodega fuera de lo común, con una misión  fundamental, una razón de ser esencial, y una vida igual de próspera que la mía de casado: Château Luchey-Halde.

Vinos de hoy, enólogos del mañana

La historia del Château Luchey-Halde es singular, como muchas en Burdeos y el mundo vinícola. En el terreno que hoy ocupa la bodega y el área cércana al aeropuerto de Burdeos (Merignac) se plantaron viñas desde la época del Imperio Romano. Pero a lo largo de los siglos muchas propiedades desaparecieron por diferentes crisis, la última de ellas, la expansión urbanística.

Hace un siglo (1920) los terrenos de Luchey los adquirió el Ministerio de Defensa francés, que estableció un perímetro de entrenamiento militar y lo preservó de la urbanización. Y en 1999, el año de mi matrimonio, el ejército vendió la propiedad a la Escuela Nacional de Ciencias Agronómicas (Bordeaux Sciences Agro), vinculada a la Universidad de Burdeos y a su Facultad de enología, la renombrada Enita.

El viñedo, que alguna vez fue de los más reputados de la zona de Mérignac, fue totalmente recreado 80 años después por la Escuela, tras un análisis de suelos realizado por sus profesores e investigadores que llevó a plantar las variedades de uva más adaptados a sus tipos de suelo arcilloso. En total son 23 hectáreas de viñas, 19 de ellas con variedades de uva tinta: Cabernet Sauvignon (55%), Merlot (35%), Cabernet-Franc (5%) y Petit Verdot (5%). Las otras 4 hectáreas son variedades blancas; Sauvignon blanc (37%), Sauvignon gris (18%) y Sémillon (45%). Las viñas se sembraron en alta densidad (menos racimos por planta) para lograr mejores rendimientos, es decir mejor concentración de jugo en las bayas.

El proceso de renacimiento comenzó en 2000 bajo la dirección de Pierre Darriet, su dinámico y amable director, a quien conocí en 2009. El viñedo de Château Luchey-Halde comenzó entonces a producir en 2005 y sus vinos son cada día más complejos y vibrantes. Hoy elabora anualmente entre 100.000 y 150.000 botellas de vino tinto y blanco, con tres diferentes etiquetas.

Es una propiedad atípica porque tanto en el viñedo como en la bodega, aprovecha el conocimiento y la experiencia de la Escuela de agronomía, el “savoir faire” impartido a los estudiantes por la Facultad de Enología, y la tecnología e innovación científica. Uno cruza no sólo vides sino estudiantes en proceso formativo y es gratificante.

Aún más emocionante es saber que uno de los dos mejores enólogos colombianos formados en Burdeos y hoy Director del famoso Premier Cru Classé de Sauternes, Château La Tour Blanche, dió sus primeros pasos en Luchey-Halde: Miguel Aguirre.

Pierre Darriet lo recuerda como un alumno ejemplar, serio y concentrado en el trabajo. A Miguel lo entrevisté hace dos años en vísperas de la vendimia 2018. Rememora que entró a Luchey-Halde en 2002 y que fue el período “más bonito de mi vida estudiantil. Primero por la calidad de los estudios, luego por los amigos como Pierre, la calidad de vida y la posibilidad de realizar viajes vinícolas de aprendizaje”. Miguel estudió enología en Burdeos entre 2002 y 2006, período durante el cual hizo prácticas en  México (Casa Madero), en Hungría (Tokay), y en Rioja Alavesa en España.

En homenaje a Luchey-Halde y a Miguel, descorché hoy una botella de un vino único y ejemplar: U, el vino de la Universidad de Burdeos!. Es una producción confidencial, para los eventos y presentaciones de la Universidad y elaborado con la participación de los enólogos en formación. Se elabora en tinto y blanco (el que correspondió a la etapa 16), de producción aún más limitada con una mezcla de Sémillon (49%), Sauvignon blanc (46%) y Sauvignon gris (5%) y de rendimientos bajos; 30 hectolitros/hectárea. Lo usual es 40-45.

La añada 2011 es una de las últimas producidas porque siempre depende de la calidad de la cosecha y la decisión de la Universidad. Es un vino con potencial de guarda de entre 5 y 10 años, pero 2011 fue seco y anormal, con episodios de canícula que destruyeron parte de la cosecha. Este vino fue en realidad “salvado del calor”. Pero se expresó excepcionalmente fresco, con aromas cítricos de lima, melocotón sin madurar y mantequilludo y largo en el paladar. Fue ideal con nuestra cena; salmón salteado en mantequilla, jugo de mango y gengibre con pimienta de sechouan, acompañado de arroz negro japonés y zucchini con ogao de tomate y cebolla. Salud!.

* Sitio web del Château Luchey-Halde: www.luchey-halde.com

ASAMBLEA: Las fotos con las esculturas fueron realizadas en mi barrio de Woolwich Arsenal, frente al embarcadero del Ferry que realiza el transporte público por el río Támesis que surca Londres. El conjunto de 14 esculturas en hierro forjado industrialmente y ensambladas, se llama Asamblea. Fue donado al barrio en 2006 por su autor, el escultor inglés Peter Burke. Es un espacio increible en la ruta que bordea el río, un círculo pleno de energía y descanso, un sitio para “reunirse” con mis semejantes metálicos, los únicos que puedo abrazar en esta época del Covid-19 sin temor al contagio.